A 25 años del 11-S: las historias de los cinco argentinos que nunca regresaron
¿Querés recibir alertas de último momento?
El atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 dejó cinco víctimas argentinas: Sergio Villanueva, Pedro Grehan, Guillermo Alejandro Chalcoff, Gabriela Waisman y Mario Santoro. Cada uno había llegado a Nueva York por diferentes motivos y se encontraba en el lugar cuando se produjeron los ataques.
Oriundos de Buenos Aires, Bahía Blanca y Rosario, habían emigrado a Estados Unidos junto con sus familias o habían construido allí una nueva vida. Algunos trabajaban dentro del World Trade Center, mientras que otros ingresaron para colaborar con las tareas de emergencia.
El ataque provocó una conmoción mundial y modificó profundamente la percepción de seguridad de la sociedad estadounidense. Además del dolor de quienes perdieron familiares y amigos, millones de personas compartieron el duelo y el temor generado por los atentados.
Guillermo Alejandro Chalcoff fue incorporado a la nómina de víctimas argentinas varios años después del atentado, debido a que su ciudadanía estadounidense había dificultado inicialmente su identificación.
🖤 A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center, en Nueva York.
Minutos después, a las 9:03, el vuelo 175 golpeó la Torre Sur. pic.twitter.com/srTMg00DiC
Chalcoff tenía 41 años y trabajaba como desarrollador de sistemas para la consultora Marsh & McLennan. Sus oficinas se encontraban en los pisos alcanzados por el primer avión. Ninguno de los 358 empleados y contratistas presentes en ese sector consiguió sobrevivir. Era padre de Brian y Eric, quienes tenían siete y nueve años.
Pedro Grehan había visitado Buenos Aires en agosto de 2001, apenas unas semanas antes del atentado. En aquella oportunidad se despidió de sus padres y de sus ocho hermanos sin imaginar que sería el último encuentro.
Porque se cumplen 25 años desde los atentados en la ciudad de Nueva York pic.twitter.com/zxhC30ZT0e
Trabajaba en la firma financiera Cantor Fitzgerald. Sus hijos habían comenzado las clases en una nueva escuela el lunes 10 de septiembre. Tras el ataque, seis de sus nueve hermanos viajaron a Nueva York para participar de la búsqueda. Después de más de diez días, comprendieron que no había sobrevivido.
Gabriela Waisman había nacido en el barrio porteño de Caballito y vivía en Nueva York desde los seis años. Tenía 33 años y se encontraba de visita en el piso 106 de la Torre Norte para realizar una presentación en representación de Sybase, la empresa de software en la que trabajaba.
Había estudiado Psicología en Queen’s College y residía a unos 40 minutos en automóvil de su lugar habitual de trabajo, ubicado a nueve cuadras de las Torres Gemelas.
Después de las explosiones logró comunicarse por teléfono con su familia. Durante una de esas conversaciones les contó que tenía dificultades para respirar. Cerca de las 9 dejaron de tener noticias de ella.
Mario Santoro había nacido en Rosario y emigró a Estados Unidos cuando era niño, acompañado por sus padres y su hermano. Al momento del atentado tenía 28 años, estaba en pareja con una joven estadounidense y era padre de Sofía, una niña de dos años.
Fuente: https://www.elonce.com/



