Temporada de frutillas: productores advierten por baja demanda y márgenes cada vez más ajustados
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La temporada de frutillas comenzó a ingresar en septiembre en uno de sus períodos de mayor producción y comercialización, aunque los productores de Coronda, Santa Fe, advirtieron que la campaña estuvo atravesada por dificultades climáticas, menor demanda y márgenes económicos cada vez más reducidos. Joel Ramírez, productor de la zona, dialogó con Moviendo el Avispero y brindó detalles sobre la situación del sector.
Si bien la fruta comenzó a tener mayor presencia en verdulerías, supermercados y puestos durante las últimas semanas, la cosecha había comenzado meses atrás. “Nosotros comenzamos con la cosecha hace ya un par de meses atrás. Si bien es la primera etapa, que es donde apenas se ven algunas frutillas en góndola, a partir de ahora en septiembre se ve el fuerte que es frutilla por todas partes”, explicó Ramírez.
El inicio de la campaña estuvo condicionado por temperaturas atípicas. Primero hubo calor durante el período de plantación y posteriormente se registraron jornadas de frío y varias semanas con heladas. Pese a ese escenario, el productor consideró que el balance inicial no fue completamente negativo: “Salvando esas cuestiones, el año comenzó más o menos bien. No te puedo decir excelente, pero tampoco nos podemos quejar”.
Más allá de las condiciones productivas, una de las principales preocupaciones estuvo vinculada con la demanda. Según Ramírez, la situación económica modificó los hábitos de compra y redujo las cantidades adquiridas por los consumidores. “El consumo está detenido, está muy lenta la venta”, sostuvo.
El productor ejemplificó esa situación con lo que observan quienes comercializan directamente la fruta. “Una persona antes te compraba 4 o 5 kg de frutilla y te compra 1 kg de frutilla o te compra medio kilo para, a lo mejor, darse el gusto”, señaló. Además, recordó que se trata de una fruta fina y que, especialmente al comienzo de la campaña, suele tener un precio superior.
El escenario podría modificarse durante los próximos meses debido al incremento de la oferta. “A partir de septiembre y hasta que dure la cosecha, que puede ser noviembre, puede ser diciembre, el valor siempre decae un poco y es ahí donde muchos optan por comprarla”, explicó. Sin embargo, reconoció que los productores continuaban haciendo esfuerzos para equilibrar sus cuentas ante la combinación de menores ventas y costos elevados.
Ramírez detalló que existe una diferencia significativa entre el valor que recibe quien produce la fruta y el precio que finalmente encuentra el consumidor en una verdulería. De acuerdo con sus cálculos, durante el período de mayor producción el agricultor obtiene aproximadamente entre el 30% y el 40% del precio final.
“El precio final de góndola es uno y de ese precio el productor recibe más o menos un 30 un 40% más o menos. Siempre rondan esos valores”, indicó. Ante un valor de referencia cercano a los 5.000 pesos por kilo en la comercialización minorista, estimó que el productor podía percibir aproximadamente entre 2.000 y 2.400 pesos.
El valor, de todos modos, no permanece estable. “Depende la semana muchas veces. ¿Por qué digo que depende de la semana? Porque las liquidaciones vienen semanalmente”, explicó. La cantidad de fruta disponible en los mercados concentradores determina buena parte de esas fluctuaciones, a las que posteriormente se agregan transporte, intermediación y márgenes de comercialización.
Otro inconveniente de la campaña estuvo relacionado con la denominada “primicia”, es decir, las primeras frutillas que aparecen en el mercado y que, debido a su menor disponibilidad, suelen alcanzar precios más elevados. Para los productores, esos ingresos resultan fundamentales para cubrir los gastos acumulados antes del período de cosecha intensiva.
Ramírez reveló que durante este año surgieron problemas sanitarios con parte de los plantines. “Tuvimos algunos problemas con los plantines que vinieron del sur con algunas enfermedades y que atentaron un poco contra esa producción que es la primera, que es la más esperada por el productor porque es la que mayor rendimiento económico le genera”, expresó.
Además, explicó la importancia financiera de esa primera producción: “Con esa primicia, como le decimos nosotros, solventamos muchos gastos que venimos arrastrando hasta comenzar la cosecha”. La menor cantidad obtenida durante esa etapa complicó todavía más las cuentas de establecimientos que posteriormente debieron afrontar una demanda reducida.
La producción de frutillas también se caracteriza por su fuerte demanda de trabajadores. Desde septiembre, cuando aumenta considerablemente el volumen disponible, la recolección pasa a desarrollarse prácticamente todos los días.
“Más o menos se calcula unas 10 o 15 personas por hectárea, es la que se necesita específicamente”, detalló Ramírez. Respecto del volumen obtenido, agregó: “Más o menos se calcula unos 4.000 o 5.000 kg por hectárea en lo largo de toda la cosecha”. Esa cifra puede variar dependiendo de las condiciones meteorológicas y del desarrollo alcanzado por las plantas.
Fuente: https://www.elonce.com/



