El documental de TN que muestra el circuito de reclutamiento de argentinos para combatir en la guerra en Ucrania

El documental de TN que muestra el circuito de reclutamiento de argentinos para combatir en la guerra en Ucrania

La detención en Tigre de una mujer argentina acusada de formar parte de una red de reclutamiento para el ejército ucraniano puso en los ojos de la Justicia un fenómeno que viene creciendo desde hace más de un año en toda América Latina ante el avance de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania.

Griselda Inés Ortiz, de 45 años, fue capturada por la Policía Federal durante el fin de semana por pedido del juez Luis Armella, quien la señala como partícipe del delito de trata de persona. Su pareja, quien como ella habían formado parte de las fuerzas de seguridad federales, se encuentra prófugo tras escapar antes del operativo a Brasil, tal como figuran en los registros de Migración.

La causa empezó en marzo de este año cuando cuatro argentinos querían salir del país desde Ezeiza para llegar hasta Ucrania y alistarse en el ejército. En aquel entonces, miembros de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectaron inconsistencias en una entrevista de rutina y desde el organismo decidieron iniciar una denuncia, que avanzó y tras distintos procedimientos terminó con la detención de Ortiz.

En el documental publicado en febrero por TN, en exclusiva se explora en detalle cómo es el procedimiento de reclutamiento que existe en toda América Latina. Es un fenómeno que empezó a tomar fuerza en Colombia hacia 2024 y en el último año se extendió también hacia la Argentina y Brasil, principalmente.

Si bien no existen cifras oficiales sobre la cantidad de argentinos en el ejército ucraniano, se estima que en el último año hubo al menos 70 personas alistadas. No son soldados argentinos, porque muchos siquiera tienen experiencia. Son voluntarios que firman un contrato con Ucrania al llegar a territorio. Muchos de ellos, inclusive, han muerto en combate. ¿Cómo llegan? ¿Qué requerimientos tienen? ¿Qué riesgos y desafíos enfrentan? ¿Cuánto cobran?

Al inicio de la invasión a gran escala, allá por febrero de 2022, el Ministerio de Defensa de Ucrania empezó a recibir múltiples consultas desde distintas partes del mundo sobre cómo los extranjeros podían alistarse en su ejército. Rápidamente se organizó una sección que se la conoció como la Legión Extranjera, en donde aquellos interesados que tuvieran experiencia militar o en uso de arma podían capacitarse y combatir.

El conflicto tomó una escala que no se veía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, sembrando el campo de batalla con miles de muertes por bando y generando una necesidad imperiosa de sostener la cantidad de soldados. De esa manera, cada batallón de la Fuerza Armada ucraniana empezó a ganar independencia para convocar a sus propios voluntarios.

“Incorporaciones Brigada 47. Contacto al teléfono o por este medio”, se puede ver en un video subido a TikTok hacia mediados de año. Quien habla es Fabián “Gringo” Castro, un experimentado argentino que combate para Ucrania desde 2023. Es uno de los designados para buscar a nuevos voluntarios, reclutarlos y organizarles toda la logística para llegar hasta la zona del frente de batalla. Como él, hay muchos otros.

En la era de las redes sociales, la viralización de estos videos ayuda a que centenares de interesados hagan llegar sus mensajes. En América Latina lo hacen principalmente desde Colombia o, ahora también, Brasil. Pero en los últimos meses se sumaron cada vez más desde la Argentina, Chile o Paraguay. Claro está que el tradicional método de “boca en boca” también sigue funcionando para acercarse a los reclutadores.

Los interesados se contactan con el reclutador, le manifiestan su intención de viajar a Ucrania, son informados de las condiciones y los riesgos que enfrentan, y se coordina una reunión presencial. En el caso de la Argentina, cuando los interesados son del interior del país se realiza por videollamada.

“Hay días que el teléfono suena y suena”, reconoce el “Gringo” durante una de esas tardes de agosto en las que se encontraba en Buenos Aires junto a “Nazar”, otro experimentado soldado ucraniano, coordinando a los primeros argentinos que viajarían en grupo a la guerra. Vuelve a vibrar el celular. “Mirá, acá va otro”, señala, y baja la mirada.

La conversación es franca y directa:

– Hola, ¿quién habla?

– Hola, me llamo Nicolás, soy de Merlo y estoy interesados en alistarme al ejército.

– Bien, ahora te digo las condiciones del contrato, pero antes que nada tengo que advertirte, esta guerra no es como la que uno se puede imaginar. El riesgo de que mueras es muy alto.

Fuente: https://tn.com.ar/

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