El Gobierno pone la mira en el mercado inmobiliario y evalúa alternativas para impulsar el crédito hipotecario

El Gobierno pone la mira en el mercado inmobiliario y evalúa alternativas para impulsar el crédito hipotecario

El Gobierno evalúa cambios para ampliar el crédito hipotecario y posterga la reforma de los seguros. En el Ejecutivo aseguran que el paquete de desregulación que prepara el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, todavía no llegó a la mesa política y que ya circularon distintos borradores con versiones diferentes del proyecto.

En Balcarce 50 sostienen que la iniciativa original será dividida y enviada en partes al Congreso. La idea es evitar que un paquete demasiado amplio vuelva a trabarse por resistencias sectoriales o por diferencias entre aliados. “Primero va a ir una versión reducida. Lo de los seguros queda para más adelante”, expresan en Nación.

El cambio de estrategia responde al orden de prioridades que fijó la Casa Rosada para el segundo semestre. En el Gobierno ubican por encima de este paquete a la reforma electoral, los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central y las modificaciones a la Ley de Inocencia Fiscal, que esperan tratar antes del Presupuesto 2027.

El texto de Sturzenegger apunta a modificar reglas de distintos sectores de la economía. En los borradores que circularon aparecen cambios sobre medicamentos, navegación fluvial, cabotaje, mercado inmobiliario, arrendamientos rurales, industria vitivinícola, mercado del libro, garrafas, sistema financiero, traductores públicos y cooperativas.

La intención oficial es reducir costos, aumentar la competencia y eliminar barreras de entrada. Pero en el propio Gobierno reconocen que el alcance del texto puede complicar su tratamiento parlamentario, en especial después de las dificultades que tuvo el oficialismo para avanzar con otros proyectos de desregulación, como propiedad privada, Hojarasca y la nueva Ley General de Sociedades.

Por eso, la primera versión que analiza la Casa Rosada estaría concentrada en capítulos con mayor consenso económico o con más conexión con la agenda financiera del Gobierno. En Nación mencionan especialmente mercado de capitales, sector inmobiliario y garantías para créditos, mientras que seguros quedaría para una etapa posterior.

Uno de los puntos que evalúa el Gobierno es incorporar cambios para ampliar el crédito hipotecario a través de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). En Balcarce 50 no hablan de crear hipotecas desde cero, sino de sumar herramientas para que los bancos puedan prestar con menor riesgo y para que esas carteras puedan tener, en una etapa posterior, mejor llegada al mercado de capitales.

La idea que circula en despachos oficiales apunta a que las SGR puedan actuar como garantes parciales en créditos vinculados a vivienda. El objetivo sería cubrir una parte del riesgo del deudor, mejorar la calidad de la cartera y hacer más atractivo para los bancos originar nuevos préstamos hipotecarios.

El esquema no implica que una SGR reemplace a la hipoteca sobre el inmueble. La garantía real seguiría siendo el respaldo central para el banco, pero la SGR podría funcionar como una cobertura adicional. En términos prácticos, serviría para absorber parte de una eventual pérdida, facilitar el acceso de determinados tomadores o mejorar las condiciones del financiamiento.

Leé también: Elecciones: la Casa Rosada apuesta a competir con candidatos propios en 14 provincias y analiza acuerdos con seis gobernadores

Ese punto tiene un antecedente normativo reciente. En junio, Economía modificó el marco de las SGR para armonizarlo con las normas del Banco Central sobre política de crédito y acceso al crédito en moneda extranjera. La resolución también habilitó que los certificados de garantía que emitan las SGR puedan suscribirse con firma electrónica o digital.

La norma, sin embargo, no creó por sí sola un sistema hipotecario con SGR. Lo que hizo fue ordenar el marco para que las garantías recíprocas puedan operar con mayor agilidad y en línea con las reglas del BCRA para créditos en dólares. Para llevar ese mecanismo al crédito hipotecario harían falta definiciones adicionales sobre alcance de la garantía, tipo de deudores, moneda, límites de cobertura, ejecución y tratamiento prudencial para los bancos.

En Balcarce 50 imaginan un circuito de más largo plazo: el banco otorga el crédito, la SGR garantiza una parte del riesgo y la cartera mejora su perfil crediticio. En una instancia posterior, esos créditos podrían ser cedidos a un fideicomiso financiero o a un vehículo del mercado de capitales para emitir títulos respaldados por el flujo de pagos de las hipotecas.

La lógica sería que el banco no quede atado durante décadas al préstamo que originó. Si puede ceder una cartera de hipotecas con garantías adicionales, recupera liquidez y vuelve a prestar. Del otro lado, los inversores compran títulos respaldados por esos créditos y cobran con las cuotas de los deudores.

Ese mercado secundario de hipotecas ya tuvo intentos normativos en la Argentina. La CNV creó un régimen especial para la oferta pública de fideicomisos financieros hipotecarios, que comprende vehículos con hipotecas, letras hipotecarias, créditos hipotecarios o instrumentos asimilables como activo subyacente.

Fuente: https://tn.com.ar/

Publicidad
Publicidad
Publicidad